
Dicen que es la solución para ser más felices. Se trata de evitar los pensamientos negativos. No cabrearse, vamos. La teoría es sencilla. Basta con no dejarse llevar, por ejemplo, por la ira. Simplifiquemos: si conduciendo el coche se encuentra con un conductor que casi se lo lleva por delante en un cruce, no comience a lanzar improperios y a hacer gestos insultantes. Piense, sin que se aprecie en su comunicación no verbal, que al pobre conductor le acaban de dar una muy mala noticia y se ha visto obligado a salir pitando para llegar cuanto antes a su casa. Así, el conductor del otro vehículo casi seguro de que no se enterará de su presencia, pero estará conmigo en que tampoco lo habría hecho en el caso de que usted se hubiera puesto como un energúmeno. La principal diferencia es que habrá evitado un subidón de tensión considerable y, tal vez, hasta viva un poco más por no atacarse por cualquier fruslería.
Pongamos el pensamiento positivo a funcionar ante el acoso telefónico. Que en lugar de ser una pesadez, cada llamada se convierta en un momento de exaltación de la creatividad. Diviértase. Veamos un par de ejemplos. El primero, una llamada, un día cualquiera a la hora de la siesta.
-Le llamo para ofrecerle algo muy interesante para usted. ¿Quiere ahorrar en su factura telefónica?
-No, no quiero ahorrar en la factura. Me gusta gastar por teléfono.
-… No me lo puedo creer…
Tras una carcajada, la operadora colgó
Otro día. Sábado, 23 abril 2011, 13,30 horas.
-Señor, soy Victoria XXX de la compañía XXX. Le llamo para que se pase con nosotros y pueda ahorrar de lo que le paga a su compañía telefónica.
-Sí…
- ¿Me puede decir si tiene usted ordenador?
-Lo siento. No puedo darle ninguna información porque soy agente secreto.
-Señor, aunque sea usted agente secreto también querrá ahorrar en el gasto del teléfono.
-No, porque me paga el teléfono el CNI.
-Ah, en ese caso, muchas gracias.
Y colgó.
Me aseguran que hacer que cuelgue un operador telefónico, presunto acosador, es comparable a una victoria en el guiñote o en el futbolín. En algunos casos puede llegar a estimular las endorfinas tanto como una hora de hacer deporte. No digo que haya que esperar las llamadas para divertirse, pero como el abuso telefónico no amaine, tal vez lo inteligente sea apostar por el pensamiento positivo. Vamos a probarlo.